Prólogo

La obra Mujeres de artistas de Alphonse Daudet comienza con un falso prólogo en el que un pintor y un poeta discuten sobre el matrimonio. El poeta quiere casarse, y el pintor le aconseja que no lo haga. El poeta le recrimina que él esté casado, y el pintor dice que su caso es especial, pero que en general el matrimonio no es bueno para los artistas, y le da varias razones. La primera, es que el artista podría perder su talento debido a que la familia le distraiga de su trabajo, y le menciona a Delacroix, que vivió toda su vida entre las cuatro paredes de su estudio. Sin embargo, el poeta le pone de ejemplo a Víctor Hugo, y le pregunta si cree que el matrimonio le estorbó para escribir sus obras maestras.

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Víctor Hugo y sus hijos

El pintor entonces le contesta que no todos los genios tienen la suerte de encontrar una mujer que sea capaz de soportarlos. Le pone el ejemplo de un escultor que, harto de que su mujer le hiciera presentarse en sociedad, dejó plantada a su familia. Justifica al escultor diciendo que su mujer debería haber tenido más tacto con él, y afirma que la mujer también es una víctima del escultor, pues él prefiere la vida salvaje a la vida en sociedad. También argumenta que es horrible que un artista se case con una mujer que odia su arte, y alaba la soledad.

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El poeta le recrimina ese argumento, pues sabe que su hogar le proporciona una felicidad y una seguridad que le alientan cuando pierde la confianza en su arte. Argumenta además que los niños son el mejor rejuvenecimiento que se puede encontrar, pues los artistas, que viven de ser jóvenes eternamente, necesitan el consuelo que dan los niños ante la pena de envejecer. El pintor entonces le recuerda el dinero que cuesta mantener a una familia. El poeta le dice que da igual, que siempre es mejor un matrimonio que acabar viviendo en un cuarto de hotel.

Llegado a un punto muerto, el pintor le aconseja que se lea un pequeño manuscrito, escrito por un hombre casado, muy enamorado de su mujer y feliz, que al haber pasado la vida rodeado de artistas se ha entretenido en retratar cómo son esos hogares. Este manuscrito son los doce relatos que nos presenta Daudet.

¿Tú qué opinas? ¿Debe casarse un artista o eso le impedirá desarrollar su talento?

Muy pronto encontrarás el libro en tu librería o en la web de Libros de la Ballena. ¡Te mantendremos informado!

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