Más sobre Alphonse Daudet

Consiguió un reconocimiento casi inmediato de su obra, lo que le convirtió tempranamente en autor de éxito y le permitió relacionarse con otros escritores y artistas del momento. En 1859 conoció a Frédéric Mistral, el líder del renacimiento en el siglo XIX de la lengua y literatura provenzales, que despertó su entusiasmo por la vida del sur de Francia, que se veía inherentemente apasionado, artístico y sensual, en comparación con el rigor moral e intelectual del norte. Su amistad se prolongaría casi 40 años.

daudet1

Daudet y Frédéric Mistral

Aunque no todo serán éxitos, el 1 de octubre de 1872 se estrenó su obra L’Arlésienne en el Teatro Vodevil (hoy conocido como Teatro Paramount) con la música incidental, compuesta por Georges Bizet. El mismo Bizet interpretó el armonio tras los bastidores. Aún así recibió críticas negativas. La obra en sí no tuvo éxito y concluyó tras sólo 21 interpretaciones, pues se preparó en sustitución de última hora para otra obra que había sido prohibida por los censores. Aunque no se interpreta habitualmente en su forma original, la música incidental ha sobrevivido y florecido pues, a pesar de las críticas, Bizet arregló su obra en una suite de cuatro movimientos, hoy conocida como L’Arlésienne Suite n.º 1, esta suite emplea una orquesta sinfónica completa sin coro. Su estreno tuvo lugar en un concierto ofrecido por la Orquesta Pasdeloup el 10 de noviembre de 1872.

daudet2 Alphonse Daudet conoció a Edmond de Goncourt en casa de Flaubert en marzo de 1873, donde también acudían Tourgeniet o Zóla. Se iniciaron unas reuniones periódicas que se trasladarían más tarde al ático de Goncourt, y que serían la semilla de la Academia. daudet3 De una u otra forma, serán protagonistas de El Diario: memorias de la vida literaria, valioso testimonio de la vida literaria parisina: crónica diaria de los conflictos de los autores con las comisiones de censura, sus relaciones con la crítica, o la noticia sobre el éxito o del fracaso de libros y obras de teatro. Pero también opiniones políticas y comentarios escuchados en comidas, tertulias y salones, que los muestran a menudo a de modo sorprendente. A todos ellos conoció personalmente Emilia Pardo Bazán, en un viaje realizado a París ocho o nueve años antes de la muerte de Daudet, del que escribiría, entre otras muchas cosas que:

Alfonso Daudet reconcilió con el naturalismo a buena parte del público; y, no obstante, nadie podrá decir que falsificase la vida; al hermosearla. Se contentó con transigir un poco, velar crudezas o mostrarlas al través del arte; elegir con tino, entre el haz de sus notas y apuntes. La amargura que cupiese en Daudet, había que buscarla en el fondo de la copa. En la superficie, las, doradas burbujas del champagne. Fue provinciano de su provincia, hombre de su raza, meridional hasta la medula; lo fue con fervor, no gustándole otro campo sino el de su tierra, tostado, reseco y rojo, y confesando la singular melancolía que le causaba el verde paisaje del Norte. Su sentir, es el amor al país natal, la continuación de Provenza sobre su sensibilidad artística.

Emilia Pardo Bazán

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s